Las mujeres en la construcción de paz en Colombia

"Parece ser más fácil hablar de proteger a las mujeres que hablar de una completa inclusión de las mujeres en todos las instancias de toma de decisión en los diálogos de paz y la planeación del post conflicto"

Zainab Salbi Presidenta de Women for Women International

Pensar en las mujeres en el conflicto armado colombiano, al igual que en el posconflicto, va más allá de reflexionar alrededor de las cifras, implica también reconocer a las mujeres como actoras activas del conflicto y su resolución. Las mujeres en Colombia han asumido diversos roles, han sido víctimas, sujetas activas y constructoras de paz al mismo tiempo, de modo que comprender sus experiencias es de vital importancia para el posconflicto en el país. Teniendo en cuenta que según la Unidad para las Víctimas, el 50.02% de las víctimas registradas han sido mujeres, resulta fundamental, abrir espacios desde los cuales las mujeres no solo compartan sus experiencias sino también participen activamente, desde sus categorías y necesidades, en la construcción de paz en el país ¿cómo es posible construir paz si no se tienen en cuenta las experiencias de la mitad de la población víctima?.


Así pues, darle una perspectiva de género a las lecturas del conflicto armado y del proceso de paz implica tener en cuenta la forma en la cual las mujeres han experimentado los distintos escenarios y momentos del conflicto. A partir de esto, es posible reconocer la multiplicidad de roles que las mujeres han adquirido tanto en conflicto armado como en el posconflicto. Asimismo se hace evidente el impacto diferenciado las políticas públicas de la implementación del acuerdo de paz sobre ellas.



Las mujeres en el conflicto armado y violencia sexual.

Durante el desarrollo del conflicto armado en el país, las mujeres además de ser víctimas de homicidio, desplazamiento y secuestro, entre otros, atravesaron mayores dificultades por motivos de género en dichas situaciones. La violencia sexual, ha sido uno de los principales agravantes de las experiencias del conflicto de las mujeres colombianas, pues es un acto generalizado que, de acuerdo con el Centro Internacional para la Justicia Transicional, ha tenido altos niveles de impunidad.

Asimismo, el Informe Nacional sobre Violencia Sexual, publicado por el Centro Nacional de Memoria Histórica en 2017, explica la dificultad para cuantificar los casos de violencia sexual en el conflicto debido a las pocas denuncias realizadas y la invisibilización de la problemática. Aún así, de acuerdo con los datos del Observatorio de Memoria y Conflicto entre 1958 y 2016 hubo alrededor de 15.076 casos de violencia sexual registrados. De estos el 91.6% han sido ejercidos contra mujeres y, del total de víctimas femeninas, el 8.34% han sido mujeres afrocolombianas y el 1.1% mujeres indígenas. Estos casos incluyen violación sexual, esclavitud sexual, esterilización forzada, embarazo forzado, desnudez forzada, trata de personas entre otros. Por otro lado, según el Registro Único de Víctimas, RUV, se registraron 29.622 delitos contra la libertad y la integridad sexual. Estos datos muestran entonces algunos de los aspectos por los cuales la experiencia del conflicto tiene un impacto diferenciado según el género.


Por su parte, en el marco de este contexto, la Unidad de Investigación y Acusación, UIA, de la JEP, estableció un equipo de investigación especial para casos de violencia sexual, que cabe resaltar no son objeto de amnistía ni de indulto. El equipo está conformado por profesionales en psicología, medicina, derecho e investigación, y ha dialogado con más de 2.600 víctimas de violencia sexual. Desde el 2018, la UIA, empezó a elaborar un manual para investigar hechos y acompañar a la JEP en tres macro casos que incluyen este tipo de delitos, caso 002 (Tumaco, Barbacoas, y Ricaurte), caso 005 (sur del Valle y Cauca), y caso 007 (reclutamiento de niñas y niños).



La diversidad de experiencias y roles de las mujeres.

Más aún, las mujeres no solo han tenido experiencias diferenciadas debido a los tipos de violencia ejercidos sobre ellas sino a los diversos roles que simultáneamente han adquirido durante el desarrollo del mismo. De acuerdo con María Adelaida Barros y Natalia Rojas de la Universidad del Rosario, el conflicto armado llevó a las mujeres a dejar de lado el papel de víctimas y a tener una participación más activa en el conflicto, en la esfera pública y, posteriormente, en los procesos de construcción de paz. Barros y Rojas hacen énfasis en que con el transcurso del tiempo las mujeres ha empezado a hacerse más visibles y se han transformado en "promotoras de paz desde sus ámbitos sociales más cercanos, sea su hogar, su barrio o comunidad [...] y a trabajar en espacios antes desconocidos como lo es la política en pro de la justicia social y de la construcción de paz”.


De lo anterior, se desprende la importancia de abrir y fortalecer los espacios de participación de las mujeres en la política, el posconflicto y la construcción de paz. No solo debido a que sus experiencias diferenciadas permiten visibilizar otras problemáticas, delitos y perspectivas del conflicto, sino también porque, debido a los diversos roles adquiridos, tienen una fuerza presencia en los escenarios que están a la base de la participación ciudadana. De ahí, que desde este artículo se quiera enfatizar en la importancia de promover activamente la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisión en temas de reparación y construcción de paz en el país.

Participación de las mujeres en la política.

Ahora bien, a pesar de su importancia la participación de las mujeres sigue siendo baja. Una prueba piloto para caracterizar el liderazgo en Colombia realizada por la USAID, el CNCE, y el DHES, mostró que el 76% de los líderes son hombres y solo el 24% mujeres. Según el informe las mujeres afirmaron que pocas veces su participación en las organizaciones es de liderazgo y resaltaron la dificultad, comparada con las oportunidades de los hombres, para liderar en estos escenarios. A esto, debe sumarse el riesgo de sufrir homicidios, amenazas, violaciones sexuales y desplazamientos, además de la violencia política, factores que desincentivan los liderazgos femeninos.


Así pues, reconociendo por lado la importancia de incluir y analizar las experiencias femeninas del conflicto, la implementación del acuerdo y el posconflicto, y por otro lado las múltiples habilidades de mediación, negociación y liderazgo que las mujeres pueden aportar en los distintos niveles de toma de decisión, resulta imperante hacer un llamado al fortalecimiento de la participación política femenina. No solo en términos de capacitación, apertura de espacios e incentivos de las mujeres sino también en la protección de su derecho a participar en política, y a ser escuchadas.



Fuentes consultadas:

Centro Nacional de Memria Histórica. "La guerra inscrita en el cuerpo. Informe nacional de violencia sexual en el conflicto armado". 2017. Disponible en: https://bit.ly/3a05x2f


Fundación Paz y Reconciliación. Las lideresas asesinadas tienen nombre. 2018. Disponible en: https://bit.ly/2TXXLk0


Hacemos Memoria. La Unidad de Investigación de la JEP avanza en casos de violencia sexual. 2019. Disponible en: https://bit.ly/3a2L90C


Jurisdicción Especial para la Paz. Unidad de Investigación y Acusación. Comunicado 007. “La dignidad de las mujeres víctimas de violencia sexual prioridad para la UIA" Giovanni Álvarez. Disponible en: https://bit.ly/2Wm2oGd


Nova et Vetera. Mujeres, Género y Posconflicto: Un Mooc para analizar el papel de la mujer en Colombia. Universidad del Rosario. Disponible en: https://bit.ly/2QnFsC


Unidad de Víctimas. "Mujeres y conflicto armado" 2014. Disponible en: https://bit.ly/2Qpya19


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